Casi por casualidad llegó este libro a mí. Lo encontré entre miles de libros usados, en una tienda de Torremolinos cuando pasaba unos días de descanso en la ciudad malagueña. Lo vi, y decidí comprarlo a un precio irrisorio, quizás fue el precio, no lo niego, lo que hizo decidirme por él. De Isabel Allende solamente había leído “La casa de los espíritus”. Un libro que leí en la adolescencia, entre los cambios propios de la edad, de la incomprensión y de los rechazos hacia uno mismo por no saber aún quien eres ni a donde vas. Lo leí, me gustó, me entusiasmó y disfruté con la enmaraña oscura de aquella casa, y de una época desconocida por mí. Pero nunca más volví a recurrir a Isabel Allende. Pero volvamos a “Paula”.
“Paula”, es sin duda alguna el libro más íntimo y más conmovedor de Isabel Allende, y quizás el más duro desde la perspectiva personal, pues no hay nada más doloroso que perder a una hija cuando ésta apenas cuenta con 28 años. Aún así, “Paula” tenía que haber sido un canto de dolor por su hija, muerta como digo a los 28 años de trágicas circunstancias. Sentada a los pies de la cama en la que yace su hija, sumida en un largísimo coma que finalmente resultó irreversible, la intención primera de este libro era guardar la memoria común, en forma de carta, para entregársela a su hija cuando despertara. “¿Cómo serás cuando despiertes? ¿Tendrás memoria o tendré que contarte pacientemente los veintiocho años de tu vida y los cuarenta y nueve de la mía?”. Pero el recuento de los recuerdos de infancia y los secretos comunes no tarda en convertirse en una especie de exorcismo contra la muerte, al que poco a poco van sumándose los restantes miembros del clan familiar y las circunstancias históricas y personales de cada uno de ellos, hasta configurar un apasionado canto a la vida.
Reconozco sin orgullo, que hasta no leer “Paula”, no había tenido consciencia de lo que es la muerte, de la mía propia, o de lo que supone perder a un ser querido como en el caso de Isabel ante la pérdida de su hija, que se muere poco a poco, perdiendo a cada segundo un hilo de su vida, sin poder hacer nada para remediarlo, pero poniendo todo su esfuerzo por conseguir una muerte lo más dulce posible, rodeada de amor y de sus seres queridos. Las únicas muertes cercanas a mi vida fueron las de mi abuelos, cuando apenas era un niño y casi ni tenía consciencia de lo que suponía aquellas perdidas. Simplemente mis abuelos se fueron, uno tras otro, sin apenas darme cuenta, sin apenas tiempo para echarlos de menos en el trajín de mi crecimiento. No han habido muertes trágicas, ni siquiera enfermedades traumáticas hasta el momento dentro de mi familia o amigos, no hay nadie a quien echar realmente de menos. Por eso, mientras leía “Paula”, iba tomando consciencia de lo que es la muerte, enfrentándome a ella desde todos los puntos de vista posibles, dándome cuenta cuan susceptibles somos ante la vida y cuan poco importamos a la muerte. He tomado consciencia de lo que supone vivir, vivir cada momento, pero con la certeza de que en cualquier esquina puede estar la muerte esperándonos. He aprendido a respetar la muerte, la mía propia y la de mis seres queridos. “Paula” me ha acercado a la muerte pero también a la vida, a esa vida que Isabel propensa a su hija inconsciente, su lucha, su coraje de madre, pero sobre todo la dignidad para llegado el momento, saber desprenderse de lo físico, para aprender a vivir con el recuerdo y lo etéreo de cada ser.
Daniel Mota.

Estoy totalmente de acuerdo contigo, yo he leido casi todo de Isabel Allende y sin lugar a dudas Paula es el mejor, es un libro que estremece, te hace pensar y llegar a lo más profundo de uno mismo. Yo me sentí reflejada... Cuando lo leí acababa de perder a una de las personas más importantes de mi vida, no es comparable a la perdida de una hija, a mi abuelo y puedo asegurar que con Paula me liberé de un dolor tremendo...
Me gustó tu analisis.
Gracias
Felicitaciones,escribes muy bien y apropiadamente,q bueno fuera q cuando la gente hce comentarios fueran como el tuyo tan apropiado, tan claro y sentido,
hola,Isabel es una autora sensacional.mujer y madre incondicional,realista al plasmar sus memorias. me encanto mucho su novela,el final fue tragico , penoso para la autora no solo para ella tambien para aquellas que pierden un ser querido igual aprenden a vivir en los pasillos de un hospltal y convivir con otros enfermos eso es una relidad cruda porque mi madre tuvo una experiencia similar y es terrible porque al final de tanta lucha mi hermana se me fue a otro mundo,solo su espiritu se quedo con nosotros .me imagino en este momento debe de haber miles de isabel y paula en una cama de hospital.Al leer la novela me hizo recorrer esos momentos de adversidad y si que me dio mucha pena,da la casualidad que mi hermana se llamaba Isabel.y Felicito a la autora por esta novela...